Creación juego musical
RITMO ANIMAL
Para trabajar música con los infantes, hemos realizado un juego musical el cual, se trata de una actividad que no solo favorece el aprendizaje musical, sino que también promueve la expresión corporal, la atención, la inclusión y el disfrute compartido a través del juego.. Así, pueden desarrollar habilidades musicales con los diferentes ritmos musicales.
Este juego se llama “Ritmo animal”:
En cuanto al nivel educativo; esta actividad está pensada para el Segundo Ciclo de Educación Infantil, en concreto para infantes de 4 y 5 años. Se trata de un juego donde predomina la asociación de tres elementos diferentes entre sí: El color, los animales y las diferentes familias de instrumentos musicales. Se trata de procesos cognitivos más complejos y abstractos que suelen desarrollarse en esta etapa educativa y en torno a esa franja de edad.
Por otro lado, en cuanto a la tipología, el juego desarrolla principalmente la percepción, la expresión musical y complementariamente la representación gráfico-plástica. Esta actividad se trabaja sobre todo el ritmo y la intensidad, e introduce el timbre mediante la exploración y la manipulación de diferentes instrumentos.
En primer lugar, se promueve la percepción musical cuando el alumnado conoce, manipula y escucha instrumentos de cuerda y percusión. Favoreciendo así, la recepción sonora a través de los sentidos, además se relaciona con actividades de audiopercepción, fomentando habilidades como la escucha activa, la discriminación auditiva y la identificación de sonidos.
Seguidamente, se fomenta la expresión musical a través del movimiento corporal. En actividades como por ejemplo la carrera de la tortuga y la liebre, los niños y las niñas adaptan sus movimientos a diferentes ritmos (lentos o rápidos), sintiendo la música mediante el cuerpo. Estas propuestas pertenecen a actividades de expresión, que permiten sentir la música mediante la voz, los instrumentos o el movimiento.
Además, se puede trabajar la representación gráfico-plástica mediante la creación de instrumentos con materiales reciclados, esto permite al alumnado representar la música y recrearla de forma activa. Por último, esta actividad se centra en dos cualidades del sonido:
- Ritmo: movimientos rápidos y lentos.
- Intensidad: sonidos fuertes y débiles (ej. león y hormiga). Se introduce el timbre de forma secundaria al reconocer diferentes sonidos de instrumentos.
En cuanto a la descripción del juego:
“Ritmo animal” es una propuesta lúdica pensada para acercar a los infantes al aprendizaje de las cualidades del sonido, concretamente el ritmo (rápido-lento) y la intensidad (fuerte-débil), a través de analogías con animales. Así, el alumnado relaciona el león con los sonidos fuertes, la hormiga con los débiles, la liebre con los ritmos rápidos y la tortuga con los lentos, facilitando una comprensión significativa y vivencial.
El papel del docente es super importante durante toda la actividad, ya que no solo se encarga de planificarla, sino también de crear un ambiente adecuado y accesible. Para ello, se organiza el aula en distintos rincones según las familias de instrumentos (cuerda y percusión, viento no por el peligro que supone darles a los niños y niñas instrumentos con los que podrían coger infección), cuida aspectos como la iluminación y garantiza la inclusión de todo el alumnado, adaptando los espacios para niños y niñas con movilidad reducida y proporcionando los recursos necesarios.
La actividad se desarrolla en tres fases bien diferenciadas. En primer lugar, la fase de activación, con una duración aproximada de 10 a 15 minutos, comienza con una asamblea en la que la maestra utiliza instrumentos elaborados con materiales reciclados para producir sonidos fuertes y débiles, rápidos y lentos. A continuación, presenta de forma visual las distintas familias de instrumentos con instrumentos reales y explica la organización del aula por rincones. Los niños y niñas se dividen en pequeños grupos de 4 o 5 integrantes y rotan de manera ordenada por los diferentes espacios, donde pueden manipular dichos instrumentos de manera libre.
Más tarde, se realiza la fase lúdica, que constituye el núcleo de la actividad y tiene una duración de unos 20 minutos. En este momento, el docente adopta el rol de “Guía de la manada” y propone el juego “Ritmo animal: corre-para, ruge-calla”. En el centro del aula se diseña un circuito con cuatro espacios de colores, cada uno asociado a una cualidad sonora, un animal y una familia instrumental: el color rojo representa la intensidad fuerte con el león y la percusión (maracas); el lila, la intensidad débil con la hormiga y con el amarillo el ritmo rápido con la liebre; y el verde, el ritmo lento con la tortuga y los instrumentos de cuerda (como el ukelele o la guitarra).
Para favorecer la inclusión, en lugar de utilizar aros cerrados, se crea un circuito en forma de “U” con un carril central amplio, permitiendo así que el alumnado con movilidad reducida pueda desplazarse con facilidad e integrarse plenamente en la dinámica.
Durante el desarrollo del juego, el docente plantea preguntas que invitan a la asociación entre sonido y animal, como por ejemplo: “Si suena fuerte el tambor, ¿qué animal ruge en la selva?”. A partir de estas consignas, los niños y niñas responden, imitan el comportamiento del animal correspondiente y se desplazan al espacio adecuado. Así, cuando suenan instrumentos de percusión con intensidad fuerte, el alumnado ruge y se dirige al semicírculo rojo del león; si suena suave, se mueven con delicadeza hacia el espacio lila de la hormiga; ante sonidos rápidos del silbato, corren como liebres hacia el amarillo; y, por último, con los sonidos lentos de los instrumentos de cuerda, se desplazan pausadamente hacia el verde, imitando a la tortuga.
Para terminar, se lleva a cabo la fase de vuelta a la calma, de unos 10 minutos de duración. En este momento, los niños y niñas se sientan en círculo en el suelo mientras el docente reduce la intensidad de la luz y crea un ambiente relajante. Acompañando este clima, se interpretan sonidos suaves y lentos con los instrumentos utilizados anteriormente. Se invita al alumnado a colocar una mano sobre su corazón para percibir cómo su propio “ritmo animal” va disminuyendo progresivamente, hasta que la música se apaga y se alcanza un silencio absoluto.
Por último, como objetivos específicos (didácticos), se encuentran lo siguientes:
- Explorar y experimentar con el propio cuerpo diferentes movimientos rápido y lento para representar los ritmos que se proponen en la actividad.
- Desarrollar la escucha y la percepción auditiva, identificando los cambios de velocidad del ritmo, como la tortuga y la liebre, y también los sonidos suaves y fuertes.
- Participar de forma activa y lúdica en las actividades musicales en grupo, mostrando actitudes de cooperación y respeto hacia las normas del juego.
- Relacionar el movimiento corporal con los distintos estímulos sonoros, ajustando la velocidad según el ritmo musical propuesto.
- Fomentar la atención auditiva mediante consignas musicales sencillas que indican cambios en el movimiento o en la intensidad del sonido.
- Iniciarse en el conocimiento de algunos instrumentos musicales y de sus características a partir de la actividad de exploración inicial.
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